Los discursos parlamentarios de Práxedes Mateo-Sagasta

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Legislatura: 1854-1856 (Cortes Constituyentes de 1854 a 1856)
Sesión: 2 de noviembre de 1855
Cámara: Congreso de los Diputados
Discurso / Réplica: Discurso
Número y páginas del Diario de Sesiones: nº 234, 7.822, 7.823,
Tema: Discusión sobre el proyecto de ley del Ferrocarril del Norte

El Sr. SAGASTA: Señores, aquí tenemos también ya la cuestión que tanto nos dio que hacer cuando se trató de la ley general de ferrocarriles. Y hay una idea muy peregrina en algunos Sres. Diputados; idea peregrina con la cual se trata de monopolizar hasta cierto punto el patriotismo; porque llega hasta tal extremo esa idea que obceca, pues todos quieren que los ferrocarriles pasen por las puertas de las poblaciones o de las casas en que habitan, y hay Diputado que llega hasta decir que si no se lleva el ferrocarril por allí, no le quiere; lo quiere mejor a 100 leguas.

La Comisión reconoce, como el Sr. García Ruiz, la importancia de Palencia, y porque la reconoce es mucho mayor su sentimiento de no poder acceder a lo que S.S. desea. Pero el principal argumento es el siguiente: la Comisión que fija el punto de Medina del Campo, ¿cómo es posible que se olvide de Palencia; cómo el favor que se hace a Medina del Campo no se hace a una capital de provincia, lo cual sería más beneficioso? Respecto a esto S.S. ha padecido una crasísima equivocación diciendo que el pueblo de Medina del Campo es un pueblo insignificante. El pueblo de Medina del Campo da al ferrocarril y recibe de él, o dará y recibirá de esa vía mucho más que daría y recibiría Palencia; ¿y sabe S.S. por qué? Porque Medina es un centro comercial donde afluyen todos los productos cereales, que son los mejores del mundo, de las provincias de Salamanca, Zamora, Valladolid y Ávila, de cuyo centro se alimentan las provincias de Madrid, Segovia, la misma Ávila y la de Santander y sus puertos. Mas digo a S.S.: gran parte del comercio de Palencia sale, ¿de dónde? de los mercados de Medina del Campo.

Pero además de estas consideraciones comerciales, concurre en Medina del Campo la circunstancia atendible de que favorecen el trazado las circunstancias del terreno; de modo que, consideraciones económicas y comerciales están en favor de Medina del Campo, cuando no sucede lo mismo con Palencia.

Hay otra circunstancia. Su señoría se hace ilusiones respecto del producto que puede dar la línea del Norte a la ciudad de Palencia. La ciudad de Palencia es indudable que está llamada a ser un punto de paso de ferrocarril, pero no del Norte; está llamada a ser un punto de paso del ferrocarril de Alar a Santander, prolongado hasta enlazarse con el del Norte; pues de ese ferrocarril ha de sacar Palencia todos sus productos y no de Norte, del cual no ha de sacar mas que el gusto de sus habitantes de ver pasar un convoy que venga de Irún, y no es cosa para proporcionar ese gusto, que vayamos a estropear un trazado ni a perder tiempo y dinero en un rodeo no tan insignificante como ha dicho S.S.

Ha tratado el Sr. García Ruiz de aumentar la importancia que del ferrocarril del Norte ha de sacar Palencia, y ha disminuido las dificultades que hay para que toque en ese punto; de modo que en tanto cuanto ha aumentado esa importancia, ha disminuido las dificultades. Voy a demostrar que esas dificultades no son tan pequeñas como dice S.S.

El ferrocarril del Norte va pasando por el valle de Pisuerga, por Dueñas y Torquemada, en dirección de Burgos, y no puede ir por Palencia, porque para ir a Palencia hay que abandonar ese valle y tomar el de Carrión, en cuya dirección hay que marchar dos leguas y media, no media como dice S.S. Sabido es que de Palencia a Burgos hay grandes dificultades, y para volver a tomar el valle de Pisuerga hay que atravesar una divisoria de aguas muy elevada, que es la que separa el Carrión del Pisuerga, o habría que volver por el mismo valle del Carrión al Pisuerga, a una distancia de tres cuartos de legua, de donde antes se separó, teniendo que hacer un rodeo de cinco leguas para volver a tomar la dirección que se desea en un valle que parece hecho a propósito para una vía férrea. Aun suponiendo que las Cortes accediesen a lo que el Sr. García Ruiz desea, es bien seguro que la industria particular no haría esa construcción, porque para salvar [7.822] las dificultades que se presentan tendría que hacer dos trozos, uno de ida y otro de vuelta, y se encontraría con un lazo que de nada le serviría, y se limitaría a hacer un ramal, que es lo que se propone, y que será cabeza del ferrocarril de Alar a Santander.

Aquí ven los Sres. Diputados cómo no es tan ventajosa la situación de Palencia como supone el señor García Ruiz, y que no se trata de media legua, sino de cinco leguas. ¿Y para qué? Para nada más que para dar el gusto a Palencia de que vea las locomotoras que vienen de Irún.

Además, es preciso no establecer el precedente de que una vez que vienen los proyectos concluidos, estudiados, y los presupuestos acabados, al solicitarse la concesión se introduzca una variante de la dirección, porque entonces sería la tela de Penélope. Así sucedería si ahora se acordase respecto de este camino que pasase por Palencia, porque habría que estudiar de nuevo esa dirección, y esto por el pronto nos entorpecería para hacer esa segunda sección que acaban de votar las Cortes. Acabado este nuevo estudio y presentado otra vez el proyecto, pudiera haber otro Sr. Diputado que quisiera también que pasase por su pueblo, y otra vez a estudiar el proyecto, y otra vez a entorpecer el realizar la obra.

Es necesario que se tenga entendido, para concluir, que la ciencia ha desechado también lo que el Sr. García Ruiz pide, porque al ingeniero que se le encargó el estudio de Burgos a Valladolid se le previno que fijara a Palencia como punto de paso, y en vista de las observaciones que hizo se desistió de esa dirección. Es más: hubo un Ministro muy interesado en esa cuestión, porque estaba interesado en que todas las comunicaciones de España fuesen a Palencia, y ese Ministro hizo como Ministro y como particular todo cuanto pudo para conseguirlo, y sin embargo no lo consiguió, porque no debía conseguirlo, y tuvo que ceder y dejar el proyecto tal como está formado.

Aquí tratamos de un proyecto ya aprobado, y su discusión debe versar, no sobre el punto por donde ha de pasar la vía, sino sobre cómo y cuándo se ha de ejecutar.

Bien comprenderá el Sr. García Ruiz que no es animosidad hacia Palencia, sino las razones y fundamentos que brevemente he indicado, las que me hacen decir que la idea de S.S. no se puede de ninguna manera aceptar.

El Sr. GARCíA RUIZ: Empiezo por decir al señor Sagasta que si en lo del campanario hacía alusión hacia mí, lo rechazo altamente; yo estoy y estaré aquí hasta terminar nuestra misión, defendiendo los intereses de la Nación en general, y los de mi provincia en particular, cuando no se opongan a los generales de la Nación.

Ha dicho el Sr. Sagasta que es grande la importancia de Medina del Campo. Las Cortes comprenderán si puede tener la importancia que S.S. le quiere atribuir solo con recordar qua en el Diccionario del Sr. Madoz aparece con 740 casas, 730 vecinos y 209.000 rs. de contribución. Si esto es para dar importancia, venga Dios y véalo. He dicho, y repito, que Palencia, mucho más importante por sí, está a la cabeza de la tierra de Campos, de esa comarca que es el granero mejor que hay en Castilla, y que tiene cinco o seis pueblos de tanta importancia como Medina del Campo, que son: Becerril, Paredes de Nava, Fuentes de Don Bermudo, Villarramiel, etc.

Rodeo. Dice S.S. que se rodearían cinco leguas. No hay tal cosa, porque no hay precisión de abandonar la cuenca del Pisuerga. Desde Dueñas irá a Palencia y desde Palencia a Torquemada, atravesando el valle de Covalañas, y así no hay más rodeo que media legua o una. Dice el Sr. Sagasta que la ciencia ha decidido ya que no vaya por Palencia. Pues porque lo han decidido los ingenieros en contra de Palencia injustamente, es por lo que acudo yo a las Cortes con mi enmienda.

Dice el Sr. Sagasta que es preciso no establecer precedentes, y que es preciso que las Cortes hagan entender al Sr. García Ruiz, para que también otros aprendan, que no impunemente se varían los planos de los ingenieros; y yo digo al Sr. Sagasta: ¿con qué derecho la Comisión dice que pase el ferrocarril por Medina del Campo? ¿No es esto imponer condiciones a la ciencia? Pues qué, los ingenieros encargados de delinear esta sección ¿no sabrán por dónde debe de ir?

El Sr. SAGASTA: La cuestecita que dice el Sr. García Ruiz, y que S.S. habrá pasado a caballo, es tal que probablemente haría necesario un túnel; esta es la cuestecita. Respecto a que la Comisión también impone un punto como es Medina del Campo, debe tener entendido S.S. que está en su derecho, porque el Gobierno y las Cortes tienen el derecho de señalar el punto a donde ha de ir la línea, y luego viene la ciencia, vienen los ingenieros a salvar las dificultades; pero cuando se trata de un proyecto concluido, sancionado ya por la ciencia y aprobado por quien debe aprobarse, ya no debe tocarse. No debo decir más.



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